RECLAMACIÓN TELEFÓNICA
Entro en el miniplaneta desesperación y observo lo que siento
Anoto y aprendo: fui nauta náufrago por un ridículo por nimio avatar
aunque no por ello menos insidioso, en el océano de la frustración
No por ser lombrices me devoran con menos ansia, pobre laoconte
Tal vez sea sólo un niño que no puede jugar. Eso no es nada, Paquito.
Pero las voces no me escuchan, se ríen de mí. No hay mano ni mirada
Lo sé. Me lo han contado. Ellos desprecian mi pequeño sufrimiento.
No soy nada. Sólo un segundo mosquito en su tiempo. Lo sé.
Pero recuerda cómo por un necesario instinto tampoco para ti son nada
los millones que mueren, las decenas que piden a tu puerta.
Así que, náufrago, echa tu pie a la tierra que está a flor de agua.
Ulises, sé ulises. Lucha y vence si puedes. Es el juego.
Y, de paso, aprende a ser más bueno, niño.
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