Vamos en la barca
por el río
Es el crepúsculo y estamos
lejos de casa.
Habrá que continuar toda la noche
en silencio
hasta llegar al mar.
En mi hombro la mano
tiembla.
Seguiremos
No, nunca he montado a caballo
por aquellas laderas verdes, ni por lo arenales.
Tampoco monté en el elefante ni el dromedario.
Pero sí he escuchado tu música.
Vuelvo a escribir.
Para no tener miedo, silbo.
Si encuentro un huevo
me lo guardaré en el pecho
como si fuese un alma
No hay comentarios:
Publicar un comentario