Hoy otra vez ha llegado el gorrión
No lo esperaba. Veo de reojo
cómo me mira. He vuelto la cabeza muy lentamente.
Apenas ha visto que el ogro estaba vivo
se ha escapado, sin dejarme decir
Créeme, vidilla. No es un gran mérito
pero te juro que no te haría daño
Tengo un corazón parecido al tuyo
que tiembla y que vuela y que mira
y que teme sabiamente. Preventivamente.
Absurdamente
Y que aunque no quiere, se queda solo.
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