días e hijos
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11 octubre 2005
Aún sigo encerrando en un cajón
el guante roto
para que se cure solo
para que renazca de sus cenizas.
Sí, los cajones son minúsculos nidos de ave fénix.
(Y aún te sigo esperando, amor mío.
Mi corazón es un nido muy frío, muy solito)
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