Sentada en una roca solitaria
el viento habla
Soy el viento y el mar y la roca
el mensaje eterno, nuevo y urgente del viento
Estoy a tu lado y estoy sola a la vez
Tal vez sea excesivo considerar a esto amor.
Ahora voy a escribir para ti, pequeñito
Te contaré cosas que no ves si no miras
Yo te señalo: ahí. Ahí. Ese don amarillo.
Balbuceo, dudo, farfullo
No te preocupes, hija, balbucea cuanto quieras.
Duda, tropieza en este tablero. No hay riesgo en ese juego tonto.
Mucho más arriesgado es no jugar.
Mira, este es el tablero y son los siete mares.
El juego consiste en hacer camino al andar.
Tira los dados y avanza, hacia aquí, hacia allá.
Perdona, camino, que no te haga caso
voy de aquí para allá y se me cae la sombra
y no te tengo en cuenta
y no sé
si quieres si no quieres
que eso oscuro se enrede entre las chinas
y sea un río negro
una noche pequeña
No sé si quieres noche ahora.
Me gustaría que sí
que aceptases mi abrazo fresco
Absurda suposición: voy a encontar ecos después de tantos años
No va a estar todo muerto, muerto, muerto.
Vivir es esto: ver pasar las tardes en sus carros de paja
ver pasar las noches en sus landós de espejos
(las mañanas se andan con las botas katiuskas
las tardes es mejor recorrerlas descalza
para las noches calzo zapatos de charol
brillantes y nutridos con las mejores natas)
Como el propósito era encontrarme
sigo afanosa con mi palito
desenterrando palito y pico
sale la tierra
sale la sal
sale el carbón
Y al fin
hilos, madejas, sábanas
de recuerdos o sueños
míos, de otros, no sé.
Esperando que salga el gallito de su gallinero
la princesa de su carroza
la bailarina de mi dedal.
No hay que desprecintar los tarros de mermelada
Hay que zambullirse idealmente en su mundo sellado
Paciencia de partera en un nacimiento interior.
Ahora estoy en el corazón de los secretos
en el centro de la caja de los vientos
dentro de las chocolatinas invioladas
entre la carne y el delicado metal
oculta junto al cromo irrepetible
Soy un mensaje que nunca ha visto nadie
y menos que nadie yo
Estoy oculta, mecánicamente plegada
no hollada por dedos de rosquilla alguno
Ni siquiera veo el cromo. Ni siquiera puedo
discernir entre olor, color, calor, suavidad, noche.
...y crear territorios: selvas, bosques marinos,
estrellas, soledades, cementerios de saurios
lo oscuro, lo olvidado, lo que me espera ahí ...
Me he sentado en el bosque, al pie de un castaño
me sorprende haber llegado hasta aquí y que las estrellas
estén al alcance de mis dedos
Árbol, soy tú y luego tú eres yo y te llevo.
Recojo la experiencia, la acepto,
la levanto como se levanta a un niño.
Soy un animal que mira y que valora
su posible alimento, su posible veneno
y luego, indiferente, se va.
Soy el que no posee, un animal, en fin.
Soy el que no se posee ni siquiera a sí mismo.
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