Buscar este blog

28 octubre 2005

Siempre comienzo (por el momento)

Cuando parece que ya está todo perdido
no hay nada que rascar (que arrascar decía mi padre)
no hay nada que perder. Nada se arriesga.
nada
Un guiño formidable. Un atisbo de sentido
Una mano que dice: por aquí
Juega a encender la esperanza, la alegría
con una leña húmeda, que humea
pero calienta, incita, propulsa, envía
más allá de hoy
Cuando me había tumbado definitivamente
a morir. ¿Gracias?

21 octubre 2005

Me gusta tensarme con el arco
y dispararme con la flecha
y ser flecha y ser diana
ser dolor y remedio
fuera y dentro.

Arquero de un cuaderno con hojillas en blanco
Hoy soy virgen en la nieve del día
No hay huella de mis pasos
pues se funde el blanco con el blanco

En el blanco me doy, asaeteada, flechada
Dentro y fuera. Soy tensión y abandono
A veces, es más difícil el abandono, profesor

Es seguro el acierto. Hoy soy un universo que crea
sus propias leyes
de acuerdo con una ley misteriosa
que determina que sea natural esto y aquello
es decir, mecánico, inherente, inevitable, hermoso
por perfecto y adecuado a su fin.

Hablaba del tiro con arco
pero cabalgaba por praderas excelsas
sin darme cuenta
con una brizna de hierba entre los labios.

16 octubre 2005

Paseaba contigo. ¿Debía darme por vencida?. Al poco, leí en un muro algo que parecía una respuesta de la diosa: "Si luchas, puedes perder; si no luchas, estás perdida". Luché, y parece que he perdido, pero a lo mejor, ni he perdido, ni estoy perdida. Ojalá. Pero, ¿hacia dónde voy? Desde luego, la esperanza es idiota.
Hoy otra vez ha llegado el gorrión
No lo esperaba. Veo de reojo
cómo me mira. He vuelto la cabeza muy lentamente.
Apenas ha visto que el ogro estaba vivo
se ha escapado, sin dejarme decir
Créeme, vidilla. No es un gran mérito
pero te juro que no te haría daño
Tengo un corazón parecido al tuyo
que tiembla y que vuela y que mira
y que teme sabiamente. Preventivamente.
Absurdamente
Y que aunque no quiere, se queda solo.

11 octubre 2005

Aún sigo encerrando en un cajón
el guante roto
para que se cure solo
para que renazca de sus cenizas.
Sí, los cajones son minúsculos nidos de ave fénix.

(Y aún te sigo esperando, amor mío.
Mi corazón es un nido muy frío, muy solito)

09 octubre 2005

Vamos en la barca
por el río
Es el crepúsculo y estamos
lejos de casa.
Habrá que continuar toda la noche
en silencio
hasta llegar al mar.
En mi hombro la mano
tiembla.
Seguiremos


No, nunca he montado a caballo
por aquellas laderas verdes, ni por lo arenales.
Tampoco monté en el elefante ni el dromedario.
Pero sí he escuchado tu música.

Vuelvo a escribir.
Para no tener miedo, silbo.
Si encuentro un huevo
me lo guardaré en el pecho
como si fuese un alma
Me adentro en un terreno peligroso
Las serpientes retroceden ante el horror
Pero mis labios secos avanzan
aun sabiendo que ya nunca habrá leche tibia
Mientras espero que llegues oigo la gota del grifo, la carcoma que roe, mi respiración que marca alredededor minutos, segundos. Rayas en el aire y ras y chas y pic y tram. Se pierde el rastro en la sábana tendida de la tarde. Te espero y el aire es acribillado, deshecho. Y el tiempo es menor, menor. Con mis propias manos deshago el cuerpecillo y pienso Ven
Me disuelvo en el charco, al sol
Las moscas me absorben
y entonces las propulso
en sus vuelos cuadrados

02 octubre 2005

Perdida en el archipoblado espacio cibernético
escribo lo que quiero
perderse entre muchísimos es la mejor forma
de estar perdido. De ser libre y solo
RECLAMACIÓN TELEFÓNICA

Entro en el miniplaneta desesperación y observo lo que siento
Anoto y aprendo: fui nauta náufrago por un ridículo por nimio avatar
aunque no por ello menos insidioso, en el océano de la frustración
No por ser lombrices me devoran con menos ansia, pobre laoconte

Tal vez sea sólo un niño que no puede jugar. Eso no es nada, Paquito.
Pero las voces no me escuchan, se ríen de mí. No hay mano ni mirada
Lo sé. Me lo han contado. Ellos desprecian mi pequeño sufrimiento.
No soy nada. Sólo un segundo mosquito en su tiempo. Lo sé.

Pero recuerda cómo por un necesario instinto tampoco para ti son nada
los millones que mueren, las decenas que piden a tu puerta.
Así que, náufrago, echa tu pie a la tierra que está a flor de agua.
Ulises, sé ulises. Lucha y vence si puedes. Es el juego.
Y, de paso, aprende a ser más bueno, niño.