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04 diciembre 2010

Sobre mi madre


OCHENTA Y UNO
Como una vaca sin cencerro
Así he estado yo
No una vaca alegre,
una vaca nostálgica de establos cálidos y húmedos
De lenguas rosas, de humeantes pajas
Brumosas.
Una vaca esquelética y herida,
Tan joven y tan vieja
Una vaca que no podía darte leche
Le dolía
No darte dulce leche, madre.
Perdónala.

2
Aquí te encuentro
O no me muevo

3
¡Qué alegría escribir para ti!
Dejar aquí y allá
Minúsculos nidos de ave fénix.
El gozo de nombrarte y de que seas.
Visitar otra vez los bosques invernales al final del pasillo
entrar y hundir mi cara en ayer, niebla espesa.
Ahora, mar pequeño que se calienta al sol
Me dejo penetrar, mar antiguo.
En mí hay una moneda de oro,
una medusa roja, un pez de plata,
una piedra azul.
Absurda suposición: voy a encontrar ecos
después de tantos años. No va a estar todo
muerto, muerto, muerto.

4
Lees toda la mañana
Ahora que padre se ha ido a trabajar
Que las vecinas se afanan en sus casas
Que las gallinas cacarean pacientes en el patio
Ahora que madre está muerta
Te instalas en un mundo tan frágil como ajeno
Las camas sin hacer y el puchero en el fuego
Quisiste que yo fuera como tú nunca fuiste
Una niña que hiciera la cama lo primero
Con la cabeza fría y los pies bien calientes

5
Quiero abrir de par en par
Las puertas
Descerrajar cancelas
Rasgar sacos de trigo
Revolver los baúles
Encontrarte y tomarte de la mano
Y salir por las calles hasta el campo
Que no se acabe el tiempo sin hablarte
Aún hay del mío, amada.
Con un cuchillo lo parto y lo comparto.

6
Asombro porque todo sea tan sencillo
Las estrellas, la muerte y el amor
Porque haya tiempo y luego se haya ido
Porque estés y luego no estés
Porque esté y luego no esté
Porque sea y luego
no volvamos más

7
Torpemente busco el camino
Saco el costurero e hilvano la costura
Espera y verás que puedo hacer
Trajes para todos tus sueños
Te debo algo maravilloso.
Al menos,
acuñaré monedas
con que pagar tu orgullo
que su sonido áureo acaricie tu nombre

8
No acabo nunca de leerte
Hay otros que son sólo una hojilla
Tú eres el mar
Y nunca terminas de enseñar misterios
Todavía, algunas mañanas encuentro
Una carta lacrada
Que tal vez sea tuya

9
Una piedra que late
una virgen de plata
Y un cristo de oro.
Y una caracola,
querido Harryhausen

10
Lo que no me dijiste, amada mía,
Lo adivino ahora
No te atrevías a decírmelo
Y no era para tanto.
Un niño me hace señas y me dice: “Ahí”
Sí, ahí estaba el secreto, me digo pensativa
Te hubiera convencido de que no importaba
Pero te has empeñado en aguantarlo a solas
Cruz innominada, y no ignominiosa
¿Cómo hacías? No pensar. Andar rápido. Adelante
Esa lectura del tiempo.

11
Cuando me he soltado de tu mano
¿Estarás escondida para ver lo que hago
Al verme sola?
Te buscaré hasta que te encuentre.
Soy un jinete muy curioso sobre un caballo incansable
(más infatigable es la vida, dadora de sorpresas)
Que no piensa dejar un cerro sin hollar
Nunca voy a cansarme de contemplar el secreto
Desde aquí y desde allá
No es la vida tan larga.

12
La vida. Soluciones solubles.
Enriquecen el líquido, pero no cristalizan
Hasta muy tarde.

13
Ha llegado el niño
Y me ha contado la clave
Y ahora sé
Qué me decías
Que no me decías

14
Quisiera haber tenido el valor
De quererte
Pero estaba triste y así no podía
Tomarte en volandas
Ahora que no estás, puedo
Pero estás porque puedo
Si supiese qué oyes
Como hace años
Probablemente sabes más de lo que pensaba

15
Lavanda en el jardín para ti
Ese jersey verde
Un pescado muy fresco
Unos zapatos alados
Un viaje maravilloso
Una mecedora
Una hija un hijo
Una palabra
Levantarme y arreglar toda la casa
Aceptar que tú eres quien me hace perfecta
Pintar el mundo con tu gusto.
Hacer un sacrificio en el altar de piedra.
No he sido así.
Me has querido, pero si no me lo perdonas, no me lo perdono.

16
La memoria elige a una niña que marcha por descampados
Con sus padres.
La niña mira cómo ríen y se dicen palabras al oído
Hoy autorizo el secreto, la risa y deseo que aquel momento
fuese largo y feliz
si tu memoria decidió algún día visitar ese día, ese camino,
esa niña delgada te dice
que le gusta ver a esa mujer, a ese hombre que le susurra al oído.

17
La niña con falda corta es mi madre
Que recuerda desde la soledad
El tiempo en que era feliz y el cura le decía:
“O creces menos o te alargas la falda”
Cuéntamelo otra vez. Ahora te escucho

18
El hermano era, con todos sus defectos
El rey incomparable
El hermoso, su cabeza pensativa y sabia
El hermano luego me tomó como medida
Y halló escaso al mundo
Qué extraños son esos amores, madre

19
De ella quedaron en el desván algunos libros, un maniquí cojo, alguna foto
Un nombre. Una enfermedad que se nombraba con otro nombre y muy deprisa
La hermana pequeña puebla su soledad con el recuerdo vago de la hermana ausente
Siempre hermana pequeña
Cuántas veces te harías el reproche
Que me hago hoy yo
Haber entrado adentro

20
De ella conozco algunas cosas:
Que tuvo una madrastra loca
Que vivió junto al bosque y que lloraba
Cuando llegaba la noche
Que pensó llenar un pozo y que no se llenó nunca

21
Le lloraban los ojos, pero me hizo un cinto amarillo para guardar las monedas de oro y un cojín de seda para apoyar el peso
Me echó a volar


22
Tiré la alegría como tira
el agua de aclarar,
teñida de color azul
Y mira el río que se ha formado
y ahora quiere beberse esa agua
y teñirse por dentro

23
Te alcanzo
Nado a tu lado, en silencio
Me miras de reojo y te sonríes
Y dices con voz ronca
A buenas horas
No me digas eso, niña mía.
Son buenas horas, déjame que lo crea.

24
Me esperabas aquí, en estas ramas
He ido y he venido y ahora dices
Que vamos a volar
Me esperabas y ahora leve lo entiendo

25
Me pregunto por qué no me he caído al pozo
Si estaba al borde de él
No era pozo
Era torre
Y yo estaba encerrada
Y si consigo caerme
No lo estaré

26
Hubo tiempos eternos, lentos, calurosos, claros
Tú eras más joven que yo ahora
Es decir
No había miedo a nada
Me gustaba acostarme a tu lado y lamerte el brazo
Volver a tu sabor
Llegaba el sueño entonces
Y nos abrazaba con su velo seco
El sol esperaba detrás de la ventana
Y rebajaba su alcohol con agua del cántaro
A las seis, pan con sol, pan con sol.

27
No quiero entrar en ese bosque
Me tienta esa llamada
Pero no quiero entrar
Como no hay salida, no quiero entrar.

28
La que lame tu brazo tiene miedo
Tiene miedo, amada.
Tiene mucho miedo y no quiere que sea verdad
Pero lo es
Pero lo es
Pero lo es
Amada mía
La que lame tu brazo
Te llama
Ven
Cuídame
Amada mía
La que lame tu brazo
Tiene miedo

1 comentario:

MiLaGroS dijo...

Hola Marisa.Veo que eres un derroche de poesía que te sale del corazón.Pasaré a visitarte.Muchos besos.