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29 diciembre 2010

Kamal

KAMAL

Radio Bombón
(A veces, de menta
A veces, de melón)
Radio Bombón
Son las ocho y catorce minutos
¿Un buen despertador?
En relojería Arribas
¿Cronómetros exactos?
En relojería Arribas, Montecillo, 6
Radio Bombón
(A veces, de fresa
A veces, de limón)
Radio Bombón
Son las ocho y diecisiete minutos

DESAPARECE FIGURA CENTRAL DE FAMOSO CUADRO EN CIRCUNSTANCIAS MISTERIOSAS
“Joven despidiéndose”, también conocido como “El lagarto de colores”, obra cumbre del enigmático pintor del siglo XVI, Sebastiano Selvático, depositada en el Museo de Artes Plásticas de nuestra ciudad, ha amanecido inacabada (Continuará)

Radio Bombón
(A veces, de lima
A veces, de jamón)
Radio Bombón
Hora exacta: son las ocho y veinte minutos
En un despertador de relojería Arribas, Montecillo, 6.

Más que por la noticia, que, de momento, no comprendí muy bien, me sorprendió que hablasen de un cuadro en el que pensaba que no se había fijado casi nadie. Mi cuadro favorito, mi amor secreto.
Muchas noches, en la cama, cuando apagaba la luz, me veía subiendo por antigua escalera de mano y dando un salto al interior de aquel mundo verde por el que iba andando el Joven. Entraba allí justo en el momento en el que él se despedía de aquel espacio maravilloso y secreto, pacíficamente guardado por el Lagarto de colores. Me quedaba mirándole un instante, esperando a que me contase de dónde venía, a dónde iba… Pero antes de que él se decidiese a revelarme su secreto, yo, tranquilamente, envuelta en el aroma a hierba fresca, oyendo el rumor del viento en las ramas, me dormía.

Seguí escuchando la radio. Cambié de emisora:
“… forzadas ni cristales fracturados. Pero al llegar a mi puesto de trabajo, entre las salas VI y VII, encontré el cuadro… inacabado. No se me ocurre otra forma de explicarlo. No es como si un chiflado hubiese pintado de blanco la figura del joven… Donde debía estar su figura ahora sólo hay un espacio que parece no haber sido pintado nunca”
En el colegio sólo Miguel había oído hablar del suceso. Estuvimos charlando, pero la conversación no daba más de sí porque a él no le importaba apenas ese misterio.
De vuelta a casa, en lugar de seguir el camino de siempre, me dejé llevar y avancé por un camino que no conocía. Esta en la zona más antigua de la ciudad, en las calles más estrechas y oscuras. En una de esas calles me llamó la atención un escaparate: era de una pastelería. Lo que atrajo mi mirada fue que, además del mostrador, hubiese una mesa de mármol con tres sillas. Y que encima de una de ellas, se viese un extraño chaquetón, que parecía de terciopelo o de raso o de seda, y que tenía unos colores maravillosos: amarillo, naranja, rosa…
Entré en el local. Olía a caramelo y a bizcocho recién salido del horno.

26 diciembre 2010

Nacer




Querido Jorge:
Después de haber nacido y haber llenado ese tiempo de esperanza, hay que recorrer el mundo hasta final del trayecto. Es lo que toca. Y procurar que el recorrido sea valiente y alegre. Para que, pase lo que pase, ese ser siga siendo el regocijo de la madre.
Feliz año

19 diciembre 2010

Por la tarde



Me he parado a ser en este paisaje. Mi cuerpo sigue en su asiento de copiloto en aquel coche que se aleja veloz.

Más fruta



Estos frutos son libros también que me hablan de tiempos lejanos. Con un cuchillo, como deben abrirse las verdades, trazo la puerta de olor y de palabras casi olvidadas. El jugo debe resbalar hasta los pechos y entonces es África y febrero.

10 diciembre 2010

Toñi me envía este poema

No es demasiado tarde para buscar un mundo nuevo.
Zarpemos, y sentados en perfecto orden hiramos
los resonantes surcos,
naveguemos más allá del poniente y del lugar en que se bañan
todos los astros del occidente.
Es posible que las corrientes nos hundan y destruyan;
es posible que demos con las Islas Venturosas,
y veamos al gran Aquiles, a quien conocimos.

A pesar de que mucho se ha perdido, queda mucho;
a pesar de que no tenemos ahora el vigor de antaño,
lo que somos, eso somos:
un espíritu ecuánime de corazones heroicos,
debilitados por el tiempo y el destino,
pero con una voluntad decidida a combatir.
A buscar, encontrar y no ceder.

Lord Tennyson"

07 diciembre 2010

Ella

Cinco limones

Llanuras de Montana

"Llanuras de Montana. En el horizonte, un jinete. Cabalga y su movimiento es el único del paisaje".
Insatisfecha, me dirijo a Yahoo Imágenes, No, Montana, como su nombre indica, es montañosa.De hecho, debe de ser muy montañosa, porque encuentro una página con el índice de un montón de fotos cuyo título incluye las palabras 'glacier-montana'. Decido no cambiar de estado cuando siento que las fotos me despiertan el deseo de sentir el ardiente sol, el viento helado.
Empiezo de nuevo:
"Montana. En el valle ha entrado la presencia poderosa del caballo: en los paredones rebota el eco de sus cascos cuando golpean el granito y no se hunden en la dulce hierba de junio. Ahora parece que el caballo ha dejado de sentir el acicate del jinete. Reduce su galope al trote y luego al paso... Es entonces cuando el hombre se desliza hasta el suelo y se tumba boca abajo. Y se queda quieto, escuchando el latido, sin saber si es el propio o el de la Tierra. Así permanece tronco o mineral. Mucho tiempo. Sólo las aves carroñeras saben que no está muerto".
(Sí, eso es. Busco cara para ese hombre. Me dispongo ahora a entrar en su corazón. Me lo imagino con su sombrero y su chaleco, vestido de domingo, como uno de los siete hermanos. Pero aún dudo y me detengo. Es demasiado importante esta elección para precipitarme así. Sigo buscando en Internet, ahora en Google, con el recado "vaquero Montana". Misteriosamente, encuentro una etérea doncella dibujada según la estética india o japonesa. Su trenza vuela más allá de sus pies. Se inclina en un repecho de la montaña, con una azagaya en la mano, ante una tocón de roble rodeado de una aureola que parece dibujada con letras en sánscrito... Muy sugerente. Luego decido.
Otra idea: que la novela sea epistolar. Que mi personaje, silencioso a no ser en algunos acerados, escépticos, lacónicos diálogos... escriba cartas a todo ser que se le ocurra: tierra, caballo amigo y enemigo... Mañana seguiré

Hace muchos años

Los domingos por la tarde los vagones de los metros llevan a niñas que no saben que serán queridas algún día
Llevan a niñas que nadie sabe que envidian ferozmente a las tristes parejas
No razonan aún no saben lo de mejor solo que mal acompañado
Esas niñas no saben por qué están tristes
Solo que llora su corazón helado



Los truenos cálidos del Metro
El desierto en el vagón
La noche en el túnel
El deseo de seguir más allá
Hasta salir a un lugar donde esté un amado que luego tuve
Que poco sabía de todo

04 diciembre 2010

Sobre mi madre


OCHENTA Y UNO
Como una vaca sin cencerro
Así he estado yo
No una vaca alegre,
una vaca nostálgica de establos cálidos y húmedos
De lenguas rosas, de humeantes pajas
Brumosas.
Una vaca esquelética y herida,
Tan joven y tan vieja
Una vaca que no podía darte leche
Le dolía
No darte dulce leche, madre.
Perdónala.

2
Aquí te encuentro
O no me muevo

3
¡Qué alegría escribir para ti!
Dejar aquí y allá
Minúsculos nidos de ave fénix.
El gozo de nombrarte y de que seas.
Visitar otra vez los bosques invernales al final del pasillo
entrar y hundir mi cara en ayer, niebla espesa.
Ahora, mar pequeño que se calienta al sol
Me dejo penetrar, mar antiguo.
En mí hay una moneda de oro,
una medusa roja, un pez de plata,
una piedra azul.
Absurda suposición: voy a encontrar ecos
después de tantos años. No va a estar todo
muerto, muerto, muerto.

4
Lees toda la mañana
Ahora que padre se ha ido a trabajar
Que las vecinas se afanan en sus casas
Que las gallinas cacarean pacientes en el patio
Ahora que madre está muerta
Te instalas en un mundo tan frágil como ajeno
Las camas sin hacer y el puchero en el fuego
Quisiste que yo fuera como tú nunca fuiste
Una niña que hiciera la cama lo primero
Con la cabeza fría y los pies bien calientes

5
Quiero abrir de par en par
Las puertas
Descerrajar cancelas
Rasgar sacos de trigo
Revolver los baúles
Encontrarte y tomarte de la mano
Y salir por las calles hasta el campo
Que no se acabe el tiempo sin hablarte
Aún hay del mío, amada.
Con un cuchillo lo parto y lo comparto.

6
Asombro porque todo sea tan sencillo
Las estrellas, la muerte y el amor
Porque haya tiempo y luego se haya ido
Porque estés y luego no estés
Porque esté y luego no esté
Porque sea y luego
no volvamos más

7
Torpemente busco el camino
Saco el costurero e hilvano la costura
Espera y verás que puedo hacer
Trajes para todos tus sueños
Te debo algo maravilloso.
Al menos,
acuñaré monedas
con que pagar tu orgullo
que su sonido áureo acaricie tu nombre

8
No acabo nunca de leerte
Hay otros que son sólo una hojilla
Tú eres el mar
Y nunca terminas de enseñar misterios
Todavía, algunas mañanas encuentro
Una carta lacrada
Que tal vez sea tuya

9
Una piedra que late
una virgen de plata
Y un cristo de oro.
Y una caracola,
querido Harryhausen

10
Lo que no me dijiste, amada mía,
Lo adivino ahora
No te atrevías a decírmelo
Y no era para tanto.
Un niño me hace señas y me dice: “Ahí”
Sí, ahí estaba el secreto, me digo pensativa
Te hubiera convencido de que no importaba
Pero te has empeñado en aguantarlo a solas
Cruz innominada, y no ignominiosa
¿Cómo hacías? No pensar. Andar rápido. Adelante
Esa lectura del tiempo.

11
Cuando me he soltado de tu mano
¿Estarás escondida para ver lo que hago
Al verme sola?
Te buscaré hasta que te encuentre.
Soy un jinete muy curioso sobre un caballo incansable
(más infatigable es la vida, dadora de sorpresas)
Que no piensa dejar un cerro sin hollar
Nunca voy a cansarme de contemplar el secreto
Desde aquí y desde allá
No es la vida tan larga.

12
La vida. Soluciones solubles.
Enriquecen el líquido, pero no cristalizan
Hasta muy tarde.

13
Ha llegado el niño
Y me ha contado la clave
Y ahora sé
Qué me decías
Que no me decías

14
Quisiera haber tenido el valor
De quererte
Pero estaba triste y así no podía
Tomarte en volandas
Ahora que no estás, puedo
Pero estás porque puedo
Si supiese qué oyes
Como hace años
Probablemente sabes más de lo que pensaba

15
Lavanda en el jardín para ti
Ese jersey verde
Un pescado muy fresco
Unos zapatos alados
Un viaje maravilloso
Una mecedora
Una hija un hijo
Una palabra
Levantarme y arreglar toda la casa
Aceptar que tú eres quien me hace perfecta
Pintar el mundo con tu gusto.
Hacer un sacrificio en el altar de piedra.
No he sido así.
Me has querido, pero si no me lo perdonas, no me lo perdono.

16
La memoria elige a una niña que marcha por descampados
Con sus padres.
La niña mira cómo ríen y se dicen palabras al oído
Hoy autorizo el secreto, la risa y deseo que aquel momento
fuese largo y feliz
si tu memoria decidió algún día visitar ese día, ese camino,
esa niña delgada te dice
que le gusta ver a esa mujer, a ese hombre que le susurra al oído.

17
La niña con falda corta es mi madre
Que recuerda desde la soledad
El tiempo en que era feliz y el cura le decía:
“O creces menos o te alargas la falda”
Cuéntamelo otra vez. Ahora te escucho

18
El hermano era, con todos sus defectos
El rey incomparable
El hermoso, su cabeza pensativa y sabia
El hermano luego me tomó como medida
Y halló escaso al mundo
Qué extraños son esos amores, madre

19
De ella quedaron en el desván algunos libros, un maniquí cojo, alguna foto
Un nombre. Una enfermedad que se nombraba con otro nombre y muy deprisa
La hermana pequeña puebla su soledad con el recuerdo vago de la hermana ausente
Siempre hermana pequeña
Cuántas veces te harías el reproche
Que me hago hoy yo
Haber entrado adentro

20
De ella conozco algunas cosas:
Que tuvo una madrastra loca
Que vivió junto al bosque y que lloraba
Cuando llegaba la noche
Que pensó llenar un pozo y que no se llenó nunca

21
Le lloraban los ojos, pero me hizo un cinto amarillo para guardar las monedas de oro y un cojín de seda para apoyar el peso
Me echó a volar


22
Tiré la alegría como tira
el agua de aclarar,
teñida de color azul
Y mira el río que se ha formado
y ahora quiere beberse esa agua
y teñirse por dentro

23
Te alcanzo
Nado a tu lado, en silencio
Me miras de reojo y te sonríes
Y dices con voz ronca
A buenas horas
No me digas eso, niña mía.
Son buenas horas, déjame que lo crea.

24
Me esperabas aquí, en estas ramas
He ido y he venido y ahora dices
Que vamos a volar
Me esperabas y ahora leve lo entiendo

25
Me pregunto por qué no me he caído al pozo
Si estaba al borde de él
No era pozo
Era torre
Y yo estaba encerrada
Y si consigo caerme
No lo estaré

26
Hubo tiempos eternos, lentos, calurosos, claros
Tú eras más joven que yo ahora
Es decir
No había miedo a nada
Me gustaba acostarme a tu lado y lamerte el brazo
Volver a tu sabor
Llegaba el sueño entonces
Y nos abrazaba con su velo seco
El sol esperaba detrás de la ventana
Y rebajaba su alcohol con agua del cántaro
A las seis, pan con sol, pan con sol.

27
No quiero entrar en ese bosque
Me tienta esa llamada
Pero no quiero entrar
Como no hay salida, no quiero entrar.

28
La que lame tu brazo tiene miedo
Tiene miedo, amada.
Tiene mucho miedo y no quiere que sea verdad
Pero lo es
Pero lo es
Pero lo es
Amada mía
La que lame tu brazo
Te llama
Ven
Cuídame
Amada mía
La que lame tu brazo
Tiene miedo