Te anoto dos textos que caen en mis manos, y me llenan de hermosas sensaciones:
Dice Marina que en el siglo X, en Persia, vivió un visir llamado al - Sahib ibn Abad al-Qasim Ismail, que viajaba por el desierto con su colección de 117.000 volúmenes, transportados por cuatrocientos camellos adiestrados para caminar por orden alfabético. (Me imagino el silencio de las noches y la lectura en voz alta de poemas. Y, extrañamente, ruego por que el visir fuese amable y clemente)
Por otra parte, leo en Marco Aurelio: "¡Cuan fácil es sacudir y destruir de la fantasía toda idea o importuna o extraña, y recobrar al punto la calma íntegra!" (Y esta vez me sonrío a mí misma. Y me repito: "Es muy fácil")
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16 noviembre 2005
15 noviembre 2005
14 noviembre 2005
Esperanza se llama
Hago una apuesta por la alegría.
Rebusco en el bolsillo, y entre pelusas y semillas de dolor y de tristeza,
te encuentro, oh diminuta, insospechada, llamada a ser árbol frondosísimo
amparo de los días, de sus hijos.
Rebusco en el bolsillo, y entre pelusas y semillas de dolor y de tristeza,
te encuentro, oh diminuta, insospechada, llamada a ser árbol frondosísimo
amparo de los días, de sus hijos.
05 noviembre 2005
Teogonía
Imaginemos a un ser solitario. Todopoderoso y quieto. El señor solitario, silencioso, poseedor de un lenguaje aún nunca hablado en lenguas.
De la explosión de ese ser nació el universo.
El fin del universo tendrá lugar cuando de nuevo se reconstruya ese ser. De nuevo solitario, silencioso. Ahora todo memoria, infinito atravesado por el caudaloso, oscuro río del tiempo.
En la eternidad hay tiempo para una nueva explosión.
De la explosión de ese ser nació el universo.
El fin del universo tendrá lugar cuando de nuevo se reconstruya ese ser. De nuevo solitario, silencioso. Ahora todo memoria, infinito atravesado por el caudaloso, oscuro río del tiempo.
En la eternidad hay tiempo para una nueva explosión.
04 noviembre 2005
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